miércoles, 23 de mayo de 2018

Timidez

Por fin llegó el momento,
una cita en aquel banco del parque,
allí nos sentamos tímidamente sin decirnos nada,
nuestras miradas se encuentran y desencuentran por momentos,
no sabíamos como romper el hielo.
Y allí estábamos los dos bobos,
rojos como gambas sin mediar palabra,
solo nuestra timidez hablaba.


Reflejo La dama de rojo - Chris De Burgh

LA DAMA DE ROJO

Chris De Burgh



Me sorprendí idolatrando extasiado a un mujer de increíble belleza, un diosa que la naturaleza creo perfecta, sus ojos me trasmitían una filosofía de vida, sus labios sonreían rompiendo el orden establecido, toda su fisonomía era pura armonía, su cuerpo ornamentado con la roja seda de la vida, era la réplica exacta de un volcán a punto de entrar en erupción. Me pareció un inexcusable compromiso conocerla, nunca en mi vida había disfrutado de un movimiento tan delicadamente suave que fuese capaz de refrenar tanta sensualidad, era Terpsícore en movimiento, era una libélula en el viento, era una conquista inasumible, pero persistí, una y otra vez, pensé que era mi lucha concluyente para ingresar en el olimpo. Para ser parte de ella. De repente, cuando por un instante pude desprenderme de esa adicción enamorada, pude percibir que la mujer que yo veía en ella, eras tú, siempre habías sido tú.

La dama de ayer, vestida en suave gasa escarlata, estaba a mi lado, mejilla contra mejilla, solos en la inmensidad de nuestro amor desencadenado, ella y yo, cautivos de nuestra pasión, mordiendo la manzana prohibida, para comprender que cada beso final, que sellaba nuestra bocas desencajadas en placer, era solo el principio de un nuevo amanecer, sin tregua, sin prisa, sin dejarse de besar, solo sabiendo que todo vuelve a empezar, el carrusel va girando y regenerando nuestros cuerpos desgastados hasta fusionarlos en puro delirio sin solución de continuidad.

Mis ojos andaban fascinados, recorriendo su cuerpo con salvaje entusiasmo, buscando alguna imperfección en esa excepcional mujer. Y mientras, con delicados alfileres de porcelana hilvanaba mi alma a la suya, en un amor desconocido, entregándole mi ser por completo, rehén de su belleza, esclavo de mi deseo; jamás había contemplado esos sensuales movimientos, girando sobre sí misma, como la tierra orbita el sol, año a año, vuelta a vuelta, perfecta cada vez, el vuelo de su vestido flotaba cadencioso prendido por hilos invisibles, y cuando pude bajarme del carrusel de su magia me di cuenta que la mujer que yo amaba eras tú, solo tú, vivía sin saberlo hechizado por ti.

Cheek to cheek, así, despacio sin otro compromiso que interrumpir el tiempo en un único instante, para saborear con los cinco sentidos, esclavos del amor, todo aquello que nos podemos dar, solos, perdidos en una remota galaxia, alimentándonos de nuestro cuerpos, y con cada vehemente beso, volver a empezar, volver a caer en la profunda sima del amor desvergonzado, del amor suave como una caricia de la brisa del mediterráneo. Intenso, contradictorio y reparador. Tú eres mi dama de ayer, mi dama de ayer de por vida.

Y el día va, caminando intensamente apasionado, bajo un rojo decorado crepuscular, mientras yo contemplo la mujer más bella que jamás he visto, y deslumbrado por las rayos de su sensualidad suave e irresistible, me surge el deseo de quererla conquistar, sin dejarme enamorar, para poder volverla a conquistar, hasta que me doy cuenta de que esa mujer eres tú, preciosa criatura, tan solo tú. Mi dama de ayer, mi princesa de siempre, la ternura vestida de rojo, y entre tú yo solo libertad, ajenos a lo terrenal, viviendo de nuestro amor, esclavos de nuestros eternos besos que antes de acabar ya nos piden volver a empezar. Mis ojos siguiendo el baile de tu perfección, vuelta a vuelta hasta convertir la danza en un rito sensual, en el principio inequívoco de mi amor por ti, por la dama de ayer, la dueña de mi corazón, de mi cuerpo y de mi libre albedrío, tú, perversa ternura, eres mi dama de ayer. Mi dama en rojo, te quiero.



LA DAMA DE ROJO

Chris De Burgh


Jamás había visto en la vida tan bella mujer,
La quise conocer,
Jamás la había visto moverse tan suave y sensual,
Yo la quise conquistar, una y otra vez,
De repente me di cuenta,
Que la mujer que yo veía eras tú,
Tan solo tú,

La dama de ayer está junto a mí,
así , así ,
No hay nadie más, solos tú y yo,
Esclavos del amor,
Y con cada beso volvemos a empezar
Una vez más luego en el amor;

Jamás había visto en la vida tan linda mujer,
La quise con todo mi ser, como nunca,
Jamás la había visto
moverse de forma tal,
Cada vuelta sin igual, perfecta cada vez,
Pero porque no pude darme cuenta,
Que la mujer que yo quería eras tú,
Y solo tú

La dama de ayer está junto a mí,
así , así ,
No hay nadie más, solos tú y yo,
Esclavos del amor,
Y con cada beso
Volvemos a empezar
Una vez más luego en el amor;
La dama de ayer
Mi dama de ayer


LADY IN RED

Chris De Burgh


I've never seen you looking so lovely as you did tonight
I've never seen you shine so bright
I've never seen so many men ask you if you wanted to dance
They're looking for a little romance, given half a chance
And I have never seen that dress you're wearing
Or the highlights in your hair that catch your eyes
I have been blind
The lady in red is dancing with me, cheek to cheek
There's nobody here, it's just you and me
It's where I want to be
But I hardly know this beauty by my side
I'll never forget the way you look tonight
I've never seen you looking so gorgeous as you did tonight
I've never seen you shine so bright, you were amazing
I've never seen so many people want to be there by your side
And when you turned to me and smiled, it took my breath away
And I have never had such a feeling
Such a feeling of complete and utter love, as I do tonight
The lady in red is dancing with me, cheek to cheek
There's nobody here, it's just you and me
It's where I want to be
But I hardly know this beauty by my side
I'll never forget the way you look tonight
I never will forget the way you look tonight
The lady in red, the lady in red
The lady in red, my lady in red
I love you


miércoles, 16 de mayo de 2018

Melancolía

Entre la niebla dulce de la melancolía
daba un paseo por tu recuerdo,
vivimos momentos dulces pero también amargos,
así es la vida, nos hizo caminar juntos durante un tiempo,
inhalamos el perfume de la felicidad,
pero ese tiempo se esfumó dando un último suspiro.
Quizás hubo algún propósito.